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martes, 26 de abril de 2011
"Está bien para ser de España"
Ayer fue un día grande para la televisión española. Una de las mejores series que se ha visto por aquí en mucho tiempo dijo adiós con un episodio final a la altura de la serie. Si bien al principio me pareció un poco exagerado y forzado, conforme fui reflexionando me di cuenta de que era un final brillante pero oscuro, adjetivo que también comparte la propia serie. Aquí me preguntaba antes de su estreno si Crematorio conseguiría desmarcarse de las producciones con las que se la relacionaba y sus personajes.
Con mucha alegría tengo que decir que sí, que Sánchez-Cabezudo ha conseguido crear un producto 100% español con la gran influencia de las series americanas y el cine. En este apartado el director ha hecho un trabajo envidiable. No digamos ya de su labor en el guión junto a sus compañeros, pues ha adaptado con gran éxito una novela que practicamente carecía de narrativa y que se basaba en monólogos interiores de cada personaje, un tipo de novelas muy difícil de adaptar. Y los personajes y sus relaciones han quedado perfectamente plasmados, diría que algunos, como el propio Pepe Sancho (sublime como Bertomeu), ya forman parte de la historia de la televisión de nuestro país.
Crematorio quedará probablemente como una serie de culto, a pesar de que tampoco es perfecta. Se le puede criticar su extrema frialdad o su complejo guión con muchas tramas, pero a la hora de analizarla, la serie tiene muchos más pros que contras. Yo ya estoy deseando que salga en DVD, que se editará el 11 de mayo por un módico precio de 25 € el DVD y 30 € el Blu-ray.
Ahora toca hablar de otra cosa relacionada con la serie, y en general, con toda cuestión que sea nacionalizada española. Me refiero a algunos comentarios que he podido leer en Twitter (Crematorio ha sido tema del momento esta mañana), que decían que era una buena serie aunque fuera española. Ya advertí en la previa de la serie que no soy nada patriota, y que no me gusta nada el panorama de series en nuestro país, pero estos comentarios tan llenos de prejuicios son capaces de sacarme de mis casillas de la misma manera que El gato al agua. Para empezar, creo que es un error encasillar un producto por su nacionalidad. Así, tenemos ejemplos tan célebres como el "a mi el cine español no me gusta". ¿Y si no lo ves, como sabes que no te gusta?
Despreciar lo nacional, que por cierto, solo apreciamos cuando ganamos un Mundial, se ha convertido en una especie de moda, quedar bien echando por tierra el trabajo de decenas de artistas españoles con unas palabritas y con acciones como ir a ver el último blockbuster de Hollywood, penoso por cierto, y dejar de ver, por ser española, No tengas miedo. Lo mismo podemos decir en todos los terrenos artísticos, cuando hay artístas españoles que tienen museos con su nombre en Alemania y nadie los conoce. También hay ejemplos en la ciencia (los mejores científicos del mundo son españoles, pero tuvieron que irse del país) e incluso en la arqueología (culturas ancestrales que vivieron en nuestra península no han sido debidamente estudiadas todavía).
Parece que los españoles tenemos cierto complejo de inferioridad, creemos no tener nada con lo que destacar, aparte de la selección de fútbol (¿soy yo o el cántico "yo soy español", suena igual que el grito de opresión "yo soy Espartaco"?), y por eso nos aplicamos muy bien el "si no puedes con el enemigo, únete a él". Pero ahí está el error. Podemos ser una superpotencia cultural si nos lo proponemos, pero desde luego, a base de prejuicios nunca lo vamos a conseguir, y lo triste es que esto es el cantar de siempre. Por lo menos la ultraderecha no ha subido (todavía)...
viernes, 22 de abril de 2011
Treme, New Orlean Blues
Me encantaría que cuando llame a una persona tremendista me respondiera "por supuesto que soy tremendista, me encanta Treme". La respuesta denotaría un poco de ignorancia, pero también que esa persona sabe lo que ver en televisión. Y es que esta ficción no tan ficticia se ha convertido en toda una serie de culto de HBO, pues, como todo buen producto de culto audiovisual, no marca audiencias de vértigo, pero en cambio es correspondido por los críticos y sobretodo por los fans de una manera única. Creo que la última vez que se vio algo parecido fue con The Wire, también de HBO y también creada por David Simon.
No creo que sea casualidad que David Simon consiga crear productos de culto. Simon presenta sus series con un planteamiento poco habitual para el espectador medio, un planteamiento que en The Wire era totalmente literario, igual en Generation Kill, que está basada en un libro. Pero a la vez que literario, era periodístico, casi crónico, la crónica del fracaso de las instituciones en The Wire y del ejército y la generación de jóvenes soldados en Generation Kill. En Treme volvemos a ver esta perspectiva crónica y esta crítica al sistema (pocos hay tan sutíles como Simon para criticarlo), esta vez desde el punto de vista de los habitantes del barrio de Treme en Nueva Orleans después del huracán Katrina. Como todos desgraciadamente sabemos, el Gobierno de Bush dio la espalda a la ciudad después del desastre, y la serie muestra como se ganan la vida estos sureños después del desastre, siendo totalmente ignorados por su Gobierno.
En Treme hay mucho pesimismo, no en vano la serie empieza y acaba con uno de esos funerales tan peculiares de Nueva Orleans. Sin embargo, también hay esperanza, igual que en estos funerales. En ellos, la banda de músicos, mientras van al cementerio, entonan una melodía triste y melancólica, mientras que, a la vuelta, entonan canciones enérgicas y llenas de alegría. Ese es el espíritu de la serie. La esperanza va siempre de la mano de la música, verdadera protagonista de la serie, y principal característica que la diferencia del resto de sus competidoras. En Treme la narración puede llegar a parecer una ópera jazz en ocasiones, pues los protagonistas sienten la pasión que todo sureño siente por su música, y esta actua como salvavidas para algunos de ellos. El pesimismo está muy presente gracias a la miseria del ambiente, los vagabundos, las casas destrozadas, las muertes.
Los personajes son otro de los grandes aciertos de la serie. Son los personajes con más alma y personalidad que he visto en mucho tiempo en televisión, y parece que cada uno de los actores ha esperado toda su vida para su papel aquí. En el reparto tenemos a dos actores muy conocidos, John Goodman y Melissa Leo, que forman un matrimonio entrañable. Él, un enamorado de la cultura de su ciudad y principal crítico de su Gobierno ante la situación actual. Ella, una abogada que ayuda a otra de las protagonistas a buscar a su hermano desaparecido durante el desastre. Tampoco nos podemos olvidar de Steve Zahn, que interpreta al personaje más loco y melómano de toda la serie, Davis McCalary, o de viejos conocidos de David Simon, como Wendell Pierce, Bunk en The Wire, un músico que hace lo bolos que puede para poder vivir, o Clarke Peters, Lester en The Wire, el jefe de la tribu india de Mardi Gras, el famoso carnaval de Nueva Orleans. La serie también está llena de cameos de músicos famosos como Elvis Costello, John Bouté (compositor de la intro de la serie) o Allen Toussant.
En cuestiones de dirección y guión, la serie cuenta con la clásica factura de las series de HBO y los directores que suele usar Simon, osea, una factura impecable. El punto fuerte de las series de Simon son los guiones, y en esta no iba a ser menos. Aunque obviamente no va a llegar al nivel de los escritores que colaboraron en The Wire, si conservan unos cuantos, como el ya habitual George Pelecanos. Aunque Simon no tiene nada que envidiar a estos colaboradores, pues él también sabe crear guiones casi perfectos.
La segunda temporada de Treme se estrena este domingo, y somos muchos los que estamos ansiosos por volver a ver a estos personajes únicos en acción y volver a escuchar los ritmos y melodías tan estimulantes que pueblan cada rincón de esta serie. Como deseo para esta segunda temporada, me gustaría que uno de los colaboradores de Simon en The Wire, Dennis Lehane, escribiera un capítulo. Una serie de la altura de Treme lo merece.
miércoles, 20 de abril de 2011
Game Of Thrones, Winter has come
Después de una gran campaña de marketing que ha durado varios meses, he podido ver el primer episodio de la nueva serie de HBO, Game Of Thrones, de la que ya hablé en este mismo blog hace unas semanas. Tengo que decir que, al contrario que muchos, no me enfrente al piloto con miedo a que me decepcionara. Sabía que no me iba a decepcionar. Mi única duda era si iba a alcanzar el nivel de excelencia que tienen otras series actuales de la cadena, como Boardwalk Empire o Treme. Pues bien, mi única duda se disipó en el momento en el que el imponente muro del norte apareció en pantalla. La secuencia inicial, que corresponde al prólogo del libro, está magníficamente rodada en un precioso paraje nevado, y la aparición de los Caminantes es escalofriante. Después de esto, los magníficos créditos de inicio (¿los mejores que he visto?) mis dudas estaban totalmente disipadas.
La hora que duraba el capítulo se me hizo cortísima, quizás porque vi tan bien reflejado el espíritu de la novela que quedé hipnotizado. Para empezar, la característica que distingue a Canción de Fuego y Hielo de otras sagas fantásticas es la violencia y el sexo. Aquí ya nos dejan claro que vamos a tener bastante de ambos. La escena de la boda dokharti es el mejor ejemplo. Los hombres se pelean por hacer el amor a las mujeres y acaban enzarzados en peleas a vida o muerte. Así que, al igual que en Boardwalk Empire, vamos a tener desnudos a cascoporro (Emilia Clarke, la actriz que interpreta a Daenarys, puede haber batido el record de mostrar más veces sus senos en un piloto).
La otra característica de la que ya hablé en la previa, los personajes. A Sean Bean le viene como anillo al dedo el personaje de Ed Stark, y se nota que disfruta con él. Peter Dinklage va a robarse la serie con Tyrion, y Emilia Clarke puede ser la gran revelación, junto con Kit Harington, que interpreta al bastardo Jon Nieve. También ojo con los personajes femeninos, porque en esta saga dan mucha guerra, sobretodo Michelle Fairley (Catelyn Stark) y Lena Headey (Cersei Lannister), las dos jefas de clan enfrentadas. Todavía no ha aparecido, pero tengo muchísimas ganas de ver a Aidan Gillen, el Carcetti de The Wire, en el papel de Meñique.
A esto le tenemos que añadir la grandísima puesta en escena que ha hecho HBO, ya no solamente gracias a los magníficos emplazamientos en los que está rodada y la exquisita dirección artística (personalmente, me resulta difícil elegir entre la vestimenta de Don Draper o Eddard Stark), sino también en cuestiones de dirección cinematográfica. Porque esto, compañeros, es la seña de identidad de HBO, hacer de las series de televisión el mejor cine de la actualidad. Este piloto iba firmado por el director maestro de la cadena, Tim Van Patten, pero en estas series eso no importa, porque todos los directores y guionistas mantienen el nivel muy alto. La música, épica y siniestra, y la fotografía, bella y precisa, son otro acierto de la serie que solo puede ir a mejor.
En conclusión, creo que Game Of Thrones va a disputarse el trono de mejor serie de HBO (en la actualidad), con Treme, cuya segunda temporada arraca este mismo fin de semana. A partir de este fin de semana, viviremos una lucha encarnizada por el Trono de Hierro particular de la cadena, el de las buenas críticas de prensa y fans. Porque en HBO no quieren tener la mayor audiencia de la televisión norteamericana, quieren tener los beneficios necesarios, y después, agradar a los fans. Un poco más de dos millones de espectadores vieron el estreno de Game Of Thrones, aunque habrá muchos pases durante la semana. Sea cual sea el número definitivo, el invierno no ha hecho más que comenzar...
martes, 19 de abril de 2011
Breaking Bad, la serie que más coloca
Vince Galligan debio haberse dado un festín de drogas cuando se le ocurrió la idea de crear Breaking Bad. Pero no solo eso, sino que también debió drogar al estilo Ali G al equipo directivo de AMC para que aceptaran su propuesta, mucho más arriesgada que las otras grandes series de la cadena. Mad Men cuenta con una estética muy cuidada y personajes muy atractivos físicamente y The Walking Dead tiene zombis, que es lo que más vende en estos momentos. Breaking Bad no tiene ni ejecutivos impecables ni muertos vivientes, aunque bien pensado, los altos cargos del cartel de la droga y los yonkis pueden sustituirlos respectivamente.
La premisa de Breaking Bad es simple. Walter White, un profesor de química que debe recurrir a un segundo trabajo para pagar sus facturas descubre que tiene cáncer. A partir de este momento, decide cocinar metanfetamina junto a un antiguo alumno, Jesse Pinkman, para que a su muerte su familia no necesite nada. A partir de esto, su mujer se irá dando cuenta de que su esposo está más ausente de lo normal, mientras que su cuñado, agente de la DEA, empezará a seguir la pista de los cristales azules, que se vuelven muy populares en Nuevo México. La trama es arriesgada sobretodo si, como el señor White, quieres hacerte rico. Pero es viéndola cuando te das cuenta de su inmensa calidad y sobretodo, originalidad.
Los actores, como en toda gran serie que se aprecie, son magníficos. El protagonista, Bryan Cranston, se muestra intratable frente a la cámara, jugando con varios tipos de roles durante la serie, en los que se desenvuelve a la perfección. Su compañero de fatigas, Aaron Paul, demuestra que su capacidad como actor no tiene mucho que envidiar a la de Cranston, aunque esto va acompañado al desarrollo de su personajes. Lo mismo se puede decir de Anna Gunn y Dean Norris, mujer y cuñado policía de Walt, respectivamente. Obviamente, tampoco podemos dudar de la capacidad de Giancarlo Esposito (Gus), Raymond Cruz (Tuco) o Bob Odenkirk (Saul Goodman), todos personajes únicos y actores de talento asombroso.
Aparte de los actores, lo que más me ha enamorado de esta serie es la forma en la que está rodada. Es auténtico cine en televisión, como es (buena) costumbre ahora. El tratamiento de la cámara, que parece ir siempre en mano, con lo que ello conlleva, es excelente, sobretodo en las secuencias de más alta tensión. La fotografía es sencillamente impecable y precisa, ha hecho que tenga el nombre de Michael Slovis bien apuntado en mi agenda. La música de Dave Porter está casi ausente, pero entra en el momento adecuado y sienta muy bien a las escenas. Sumemos a esto unos guiones bastante trabajados y bien conectados entre sí, sin muchos trucos, que se toman con gran sentido del humor muchas situaciones, y que son originales (quién haya visto el final de la segunda temporada me entenderá). Por último, mencionar los primeros minutos de cada capítulo, rodados a veces de manera casi onírica, con detalles del futuro o del pasado, pero que son una delicia para empezar cada capítulo.
Breaking Bad es una ficción que años atrás habría sido imposible realizar, pero ahora, con el nombramiento de la televisión como el nuevo mejor cine, es necesaria. Puede que la serie no sea totalmente cinematográfica en su planteamiento, pues tiene capítulos que se pueden tomar como un paréntesis de la trama principal (por ejemplo, Fly), pero eso es lo que realmente la hace una serie de televisión. Considero que cine televisivo pueden ser las series de HBO (The Wire, Boardwalk Empire, Juego de Tronos), mientras que AMC hace televisión con el cine como principal influencia, pero sin olvidarse de los clásicos. Sea como sea, ambos tipos de televisión siempre serán bien recibidos en mi disco duro o en mi estantería de DVD's. Y obviamente, cuando Breaking Bad llegue a su fin, tendrá un lugar privilegiado en la estantería, cerca de The Wire o Monty Python's Flying Circus.
lunes, 18 de abril de 2011
Carlos, terrorismo divertido
Supongo que hacer una película sobre el terrorista Ilich Ramírez, más conocido como El Chacal o Carlos, debe ser más difícil todavía que hacer una crítica de una miniserie de casi seis horas. Y también supongo que las controvertidas declaraciones de Fernando Savater en las que afirmaba que el terrorismo le había hecho divertirse mucho las realizó después de ver esta producción en sesión continua. Lo que ya no supongo, sino que afirmo, es que estamos ante la mayor producción cinematográfica europea en mucho tiempo no solamente en cuanto a presupuesto, también en cuanto a calidad.
La figura de Carlos es un hito ya no solo en la historia del terrorismo, también de nuestra historia más reciente, ya que él fue el terrorista mediático por excelencia, un guerrero que luchaba por la causa palestina que pasó a ser un mercenario al que reclutaron ETA, IRA, etc. Por eso era esencial para que este macrofilm funcionase la elección de un actor capaz de comerse al personaje, y no al revés. Ahí está el primer gran acierto de Assayas, que eligió al actor venezolano (nacionalidad que comparte con Carlos) Edgar Ramírez, un semidesconocido que ha sorprendido al mundo con su capacidad de dominar al personaje y mostrarle tal y como es. Ramírez es el gran acierto del film, la principal razón para sentarse seis horas a ver esta obra.
Otro acierto de la película es mostrar tal y como era el panorama geopolítico en los setenta y ochenta. Y es que Carlos tenía más relaciones diplomáticas que cualquier Ministro de Exterior actual. Con Libia, Yemen, la Alemania Oriental, la URSS, Irak, etc. Países que también apoyan la lucha de Palestina y predican la lucha contra el imperialismo. Sin embargo, estas relaciones son posiblemente el punto más flojo de la cinta, pues ralentizan la acción y acaban haciéndose tediosas y largas.
De los tres capítulos que componen el metraje completo de la producción diría que lo mejor está en el primero y la primera mitad del segundo, en la que se desarrolla mi momento favorito de la serie, el secuestro de los miembros de la OPEC en Viena por parte del comando de Carlos. Momentos tensos y trepidantes magníficamente filmados por Assayas.
Posiblemente la serie no llegue a la altura de las grandes producciones americanas, pero nos da a los europeos un motivo para sentirnos orgullosos de nuestro cine, un cine no tan espectacular, pero sí más reflexivo y real, más centrado en las miserias y las alcantarillas, en este caso, de un mundo de tensiones constantes, en el que no hay espacio para la confianza y mucho para la traición. Otro de los grandes aciertos de Carlos es precisamente mostrarnos al personaje de manera realista, un tipo lleno de contradicciones y mujeriego a más no poder.
Habrá que echarle un vistazo a esa versión que se ha estrenado en cines, pero, como siempre, en Murcia no aparece en ninguna cartelera.
lunes, 7 de marzo de 2011
Crematorio, calidad mediterránea
La mayoría lo intuirán, pero no soy ningún patriota. Considero que los patriotismos, junto con las religiones, son la mayor causa de muerte y guerras de la historia. Nunca he amado a mi país, ni siquiera durante la gran explosión de patriotismo que asoló (o hermanó) a toda la población española cuando nuestra selección nacional de fútbol se proclamó campeona mundial. Pero si lo he odiado muchas veces. Lo he odiado por la hipocresía, por el trato de los medios a personajillos que en otro lugar estarían en la cárcel, por la obsesión del carpe diem que luego se convierte en quejas, pero sobretodo, lo he odiado por la falsedad y corrupción de los políticos que mandan, y también, en menor medida, he odiado las series (que no las películas), producidas en nuestra televisión.
Y aquí es donde entra Crematorio, nueva serie que se estrenará en Canal + hoy mismo, basada en una novela del mismo título de Rafael Chirbes y producida por el mismo canal, que entra de lleno en un tema clave de la actualidad, la corrupción urbanística. Así que, de un plumazo, podemos hacer dos cosas que no se han hecho en mucho tiempo. La primera, es tener por fin una serie de calidad, pues el nivel de las series producidas en las televisiones privadas actuales es preocupante, con series enfocadas al ingenuo público adolescente (y a la publicidad subliminal) que no reflejan con claridad ni critican las características de la generación Ni-Ni y tampoco pretende hacerlo, simplemente buscan el morbo fácil y enfocan los mismos problemas tópicos de las series de toda la vida. Hay entra lo segundo, que por fin parece que vamos a tocar un tema en profundidad en nuestra televisión, y un tema nada fácil y sí muy espinoso.
La corrupción entró en juego en el mismo momento en el que el hombre se convirtió en hombre, y muchas películas y series la han reflejado perfectamente, pero el tema de la corrupción urbanística tenía que ser nuestro, porque ya es algo típico de España, como el flamenco, la paella o los toros, puedes exportarlo, pero mejor que aquí, en ningún sitio. La trama de la serie será fiel a esto. En ella, Rubén Bartomeu, interpretado por Pepe Sancho, es un constructor sin escrúpulos que tras la muerte de su hermano, se hace con una fortuna que le convierte en el hombre más poderoso de la ciudad imaginario Misent, localizada en la costa del Mediterráneo.
La serie, o mejor dicho mini-serie, pues contará con ocho capítulos, tiene una pinta inmejorable, como podeis ver en el trailer de arriba. Enseguida le ha salido a esta serie el calificativo de "El The Wire español", aunque por trama y personajes parece que también tiene muchas cosas en común con la última producción mafiosa de HBO, Boardwalk Empire. Esto me hace preguntarme, ¿será Crematorio una copia de estas series con el objetivo de exportar de una vez alguna serie al extranjero? ¿conseguirá Pepe Sancho, un actor curtido en el teatro y que ha hecho poca televisión, interpretar a un personaje sin que nos vengan a la cabeza Stringer Bell o Nucky Thompson? No podremos empezar a responder a esas preguntas hasta esta noche.
miércoles, 2 de marzo de 2011
Game Of Thrones: Winter's Coming...
El 17 de abril será el día del estreno más esperado de la temporada televisiva. HBO, productora de series tan aclamadas como The Wire o Los Soprano, emitirá el primer episodio de Game Of Thrones, superproducción basada en la saga de novelas fantásticas Canción De Fuego Y Hielo, escritas por George R.R. Martin, que además figura como uno de los productores ejecutivos de la serie.
La saga arranca cuando el rey del continente de Poniente (donde las estaciones pueden durar décadas), Robert Baratheon, nombra a Eddard Stark Mano del Rey (o lo que es lo mismo, mano derecha), después de la extraña muerte de Jon Arryn, anterior Mano. A su vez, el príncipe Viserys, hijo del rey destronado por el actual rey, se encuentra en otro continente preparando junto a su hermana menor su regreso al Trono de Hierro, regreso por el que hará cualquier cosa, incluso vender a su hermana al líder de una raza de hombres salvajes para conseguir que le preste un ejército con el que arrasar Poniente. Mientras, avanza por el norte un ejército misterioso que parecía existir sólo en cuentos. La historia nos sumerge en un océano de traiciones y lealtades, de misterios y magia, y de rivalidades entre familias. La novela está narrada desde los puntos de vista de los distintos personajes que protagonizan los capítulos, algo ideal para una serie de televisión. Los personajes protagonistas son:
-El propio Eddard Stark, señor de Invernalia y Mano Del Rey, un hombre frío pero muy leal a sus cercanos, especialmente al rey, con el que comparte una gran amistad.
-Sansa Stark, hija de Eddard, una niña mimada y repipi que sólo se preocupa por gustarle al hijo del rey Robert, con el que su padre le compromete, aunque este la trate como un florero. Cree que el mundo es tal y como cuentan las canciones de la época.
-Arya Stark, la otra hija de Eddard, la antítesis de lo que es su hermana. Como diría su hermana, es de gustos poco femeninos, le gustan las espadas y las batallas, no es nada clasista (al contrario que su hermana mayor) y a pesar de su inocencia, es uno de los personajes más astutos.
-Brad Stark, el segundo hijo varón de Eddard, es un chico de ocho años muy valiente al que le encanta escalar por las piedras de su castillo y que sueña con ser un gran jinete.
-Jon Nieve, es el hijo bastardo de Eddard, que tuvo durante la guerra con una mujer de la que apenas se sabe. Es totalmente marginado por su madrastra, aunque no por sus hermanos. Al empezar la novela, los hermanos dan con una camada de lobos huargo cachorro, el animal de su familia, que se quedan. Jon tiene una relación casi humana con su lobo.
-Catelyn Stark, mujer de Eddard, que en princio se iba a casar con el hermano de su marido, pero que debido a la muerte de este, tuvo que hacerlo con Eddard. Odia al hijo bastardo de su marido y hará todo lo posible por perderlo de vista, aunque, como todas las madres, con sus hijos se muestra muy protectora.
-Tyrion Lannister, es hermano de la reina de Poniente, enano y deforme, cuenta con una gran inteligencia y una labia corrosiva gracias a su constante uso de sarcasmos.
-Daenerys Targaryen: es la hermana de Viserys, que es vendida al líder de una raza de hombres salvajes llamados Dokhartis. Sueña con volver a Poniente y debido a su inocencia hará lo que su hermano le pida con tal de conseguirlo.
La serie debería ser un éxito de audiencia y de crítica, pues como podéis ver en el trailer de arriba y en otros vídeos que circulan por Youtube, la serie está fantásticamente ambientada y la historia, si la mantienen igual que en los libros, es inmejorable, además de contar con actores conocidos, como el encargado de dar vida a Eddard Stark, Sean Bean (Boromir en El Señor De Los Anillos) o viejos conocidos de HBO, como Aidan Gillen, el popular Carcetti en The Wire, que interpreta a un noble con un carismático apodo, Meñique. Os espero a todos en el estreno, y recordad, el invierno se acerca...
domingo, 5 de diciembre de 2010
The Wire: Once Upon A Time In Baltimore
No es una casualidad que Omar Little presida este blog desde arriba, pues The Wire es una de las mejores series que se han creado en la historia de la televisión pero de forma humilde, sin grandes registros de audiencia. Aún así, cuenta con una fiel legión de seguidores que ha elevado la serie a categoría de culto.
Esta serie, creada por David Simon (periodista y escritor), cuenta a través de cinco temporadas la lucha en las calles de Baltimore entre policías y los peces gordos del negocio de la droga, aunque en cada temporada se trata otro tema distinto que enriquece temáticamente la serie (los sindicatos, la educación, la política, el periodismo). Si hay algo que se le puede objetar a esta serie desde el punto de vista de un "new comer", es su ritmo lento y la cantidad de personajes físicamente parecidos (los traficantes de las calles) que me supusieron más de un dolor de cabeza. Todo es acostumbrarse, una vez hecho, podrás disfrutar de una trama extremadamente real (por eso es lenta, porque en el mundo real no existen esas persecuciones y tiroteos entre polis y narcos) que ha contado con guiones escritos por grandes autores como Dennis Lehane o George Pelecanos.
El otro gran punto fuerte es el de los personajes. No vemos aquí al típico poli héroe que se ve en la mayoría de las series policíacas, aquí vemos a personas de carne y hueso que tienen sus problemas, sus contradicciones y cometen errores. Incluso en ocasiones nos compadeceremos de los traficantes, pues viendo su situación te das cuenta de que solo están ahí porque es para lo que se les ha entrenado y no saben hacer nada más. En el bando de los jefes de los negocios, no nos encontramos con felices ignorantes que piensan que nunca les puede coger la policía, sino con astutos hombres de negocios que se mueven con sigilo. También aparecen bastantes políticos, drogadictos, colegiales y personajes atípicos como el ya mencionado Omar, una especie de Robin Hood pero al estilo Juan Palomo yo me lo guiso yo me lo como, que roba a los traficantes y se queda con el dinero.
Otra característica de la serie es la crudeza y la dureza que podemos ver en ella. No en vano, Baltimore es una de las ciudades más miserables de Estados Unidos y eso bien lo sabe David Simon, que llegó a trabajar para la policía de la misma ciudad, de donde sacó la inspiración para muchos de los personajes de la serie. La dureza no es solamente física, es la dureza de vivir en los suburbios de una ciudad donde los políticos y las instituciones prefieren no mirar, la dureza de familias totalmente desestructuradas, de chavales de ocho años vendiendo en las calles. Si eres de los que se tapan los ojos cuando ven un poco de sangre o de los que no soportan ese tipo de situaciones, no deberías ni intentar verla.
En cambio, si quieres que tu televisión se convierta en una ventana a una realidad cotidiana, si te encantan las novelas negras (la serie tiene un toque narrativo muy literario) y si en definitiva te gustan las buenas series y el buen cine, debes darle una oportunidad a The Wire, y ahora que se acerca la Navidad , sería un buen regalo el pack recién sacado con las cinco temporadas a un precio de 80 o 90 euros según donde lo compres. Un regalo perfecto que yo mismo pienso adquirir.
martes, 16 de noviembre de 2010
The Walking Dead: Zombies televisados
El fenómeno The Walking Dead, una de las más prestigiosas sagas de cómic de la actualidad creada por Robert Kirkman y reina indiscutible del género zombie en los tebeos, acaba de dar el salto a la pequeña pantalla con un éxito abrumador, tanto de crítica como de público. Esto no debería extrañar, pues detrás del proyecto se encuentra Frank Darabont, el que fue director de películas tan aclamadas como Cadena Perpetua o La milla verde, ambas adaptaciones de novelas de Stephen King, que pone su talento tanto tras la cámara como en el guión de la serie.
Para los que no saben nada sobre esta saga, se preguntarán cual es su trama y que tiene de especial para que se haya apostado por una serie de zombies de esta manera (Dead Set no deja de ser una película, o telefilme). Decir que la trama no tiene nada especial con respecto a otras películas de zombies, tenemos un virus desconocido que revive a los muertos, que se convierten en caníbales, y tenemos a unos supervivientes que hacen lo que pueden para sobrevivir y esperar a que los gobiernos actúen. Hasta aquí parece muy típico, pero lo especial viene en el tratamiento de los personajes y sus relaciones con los demás, tanto que los zombies quedan en un segundo plano la mayoría de las veces.
The Walking Dead es una fábula sobre las miserias del ser humano, sobre nuestra tan limitada capacidad de supervivencia en un entorno hostil, entorno del que salimos hace ya mucho tiempo y que reemplazamos por la comodidad de nuestros hogares y el calor de la sociedad. Aquel que esté interesado en el mundo de los zombies, tanto en cine como en videojuegos y cómics, no debería dejar pasar la oportunidad de leer los tebeos, y tampoco de ver la recién estrenada serie, que por cierto, ya ha confirmado una segunda temporada con trece episodios (la actual tiene sólo seis).
Aviso, la trama de los cómics y de la serie no va necesariamente de la mano, así que no vale lo de "no me leo los cómics porque ya tengo la serie". No os arrepentiréis.
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